Una herramienta práctica para distinguir cuándo la inteligencia artificial puede ejecutar, cuándo debe asistir y cuándo la decisión necesita permanecer en manos humanas.

No todas las tareas requieren el mismo nivel de intervención humana. Este mapa permite analizar una decisión concreta mediante cinco dimensiones: impacto en personas, reversibilidad, necesidad de contexto, sensibilidad de los datos y responsabilidad.
Al finalizar, la tarea queda ubicada en una de cuatro zonas: delegar, coproducir, asistir o no delegar. La herramienta también incorpora señales rojas que prevalecen sobre el puntaje y un acuerdo final para definir qué hace la IA, quién revisa y quién responde.
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